Durante décadas, el cannabis y la creatividad han estado rodeados de estigmas, pero también de historias fascinantes sobre cómo se han acompañado procesos creativos. Para muchos jóvenes adultos, el debate ya no gira tanto en torno a si “está bien o mal”, sino en qué papel juega realmente en la creatividad. Y aunque no es una varita mágica, sí hay razones por las que tantos artistas, músicos y escritores lo han integrado —de forma consciente— a su flujo creativo.
La creatividad rara vez nace de la lógica pura. Muchas veces surge cuando bajamos la guardia mental, conectamos ideas que normalmente no uniríamos o simplemente vemos lo cotidiano desde otro ángulo. Justo ahí es donde algunas personas encuentran que el cannabis ayuda: relaja, reduce la autocrítica excesiva y permite asociaciones más libres. No a todos les funciona igual, pero para ciertos perfiles creativos, puede ser un detonante interesante.

Cannabis y creatividad, mente abierta y estados alterados
Desde hace años se habla de cómo los estados mentales no convencionales pueden favorecer la creatividad. El cannabis, en dosis bajas, puede facilitar lo que se conoce como pensamiento divergente, es decir, la capacidad de generar múltiples ideas a partir de un solo concepto. Un estudio publicado en el Journal of Applied Psychology (2021) encontró que pequeñas cantidades pueden mejorar este tipo de pensamiento, especialmente en tareas artísticas o de ideación.
Esto no significa que consumir más te vuelva más creativo. De hecho, investigaciones recopiladas en Frontiers in Psychology (2022) señalan que el efecto depende mucho del contexto, la intención y la persona. Usado sin control, puede hacer justo lo contrario: dispersar demasiado y bloquear la ejecución.
Artistas famosos que lo integraron a su proceso
Los ejemplos culturales son claros. Bob Marley hablaba del cannabis como una herramienta espiritual ligada a su música y a su forma de entender el mundo. Willie Nelson y Snoop Dogg lo han usado abiertamente durante décadas sin que eso haya frenado su productividad; al contrario, ambos tienen carreras larguísimas y consistentes.
En el cine y la comedia, Seth Rogen ha contado en entrevistas para Rolling Stone (2018) que muchas ideas para guiones surgen en sesiones creativas relajadas donde el cannabis está presente. Incluso fuera del arte, el científico Carl Sagan escribió bajo seudónimo en Marihuana Reconsidered (1971) que le ayudaba a conectar ideas complejas y apreciar mejor patrones científicos.
Al final, el cannabis no crea talento donde no lo hay, pero sí puede ayudar a desbloquearlo cuando se usa con conciencia. No es un atajo creativo, sino una herramienta más que, bien entendida, puede acompañar procesos auténticos y personales.
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